Acaba de terminar Celsius 232. Festival de Terror, Fantasía y Ciencia Ficción de Avilés, la convención más representativa de la literatura de género en España. Lamentablemente, debido a una enfermedad que me ha tenido “fuera de combate” no he podido acudir pero grandes amigos escritores me han tenido informado de todo lo que sucedía en este Festival.

Organizado por Cristina Macía (traductora de Juego de Tronos al castellano), Ian Watson (escritor de fantasía) y Jorge Iván Argiz (escritor), junto a una pléyade de colaboradores, el Festival se ha convertido en una referencia del fantástico español. Durante cuatro días, 19 al 22 de julio, la ciudad asturiana se llena de aficionados y lectores que aprovechan para conocer a sus autores favoritos y llevarse sus novelas firmadas.

Este año el invitado estrella ha sido Joe Hill, hijo del celebérrimo Stephen King y gran novelista de terror, que presentaba al público su novela Fuego. Su simpatía y conexión con el público le ha hecho ganar adeptos. Pero no solo estaba él, sino que el punto fuerte de Celsius 232 es la presencia de los mejores autores españoles de fantasía: Elia Barceló, Sofía Rhei, Guillem López, David Luna, Ismael Martínez Biurrún, Dioni Arroyo, Javier Castañeda, Cesar Mallorquí, José Antonio Cotrina, Gabriella Campbell, Lisa Tuttle, Alberto Caliani, José Antonio Fideu, etc. La conexión con el público es tremenda, pues todos los autores se ofrecen a debatir y charlar con los lectores acompañados de una sidra de la tierra.

Me gustaría aprovechar que Celsius 232 ha finalizado para ofreceros las líneas más importantes que creo que está siguiendo el género fantástico en España.

En primer lugar, hay que destacar que las ventas medias de un autor de literatura de género siguen estancadas en los 400 ejemplares. Es una barrera invisible que limita mucho la capacidad de acción de los autores. Se pueden achacar a muchos motivos pero el principal es la distribución. Las editoriales pequeñas, que son las que arriesgan con autores noveles, no pueden entrar en la distribución masiva que tienen las grandes editoriales. Hay de factores de marketing (presencia, visibilidad, etc.) que hacen que las editoriales grandes entren en grandes superficies y copen el mercado. Las editoriales pequeñas con sus autores no pueden arriesgarse a invertir en ese mercado.

En segundo lugar, han entrado nuevas editoriales en el tablero de juego que están haciendo daño a las editoriales grandes. La facilidad de movilidad, su falta de burocracia, la rapidez y riesgo de sus decisiones, el mimo con el que tratan al producto ha hecho que editoriales como Cazador de Ratas, Apache Libros, Hermenaute u Orciny Press consigan un público fiel que compra religiosamente sus novedades. Por contra, muchos de los autores de estas editoriales son tentados por grandes editoriales que imponen su capacidad económica para ofrecerles adelantos imposibles para los pequeños.

En tercer lugar, el regreso de los bolsilibros que consigue que novelas de tamaño corto lleguen al mercado de una forma atractiva. Desde la segunda mitad del siglo pasado los bolsilibros han sido una constante en el mercado literario español pero desaparecieron durante los noventa. Ahora han vuelto con fuerza pero con un modelo de negocio de subsistencia en el que podemos vislumbrar cierta carencias que hicieron de los bolsilibros un negocio redondo. Los bolsilibros ofrecían una tirada masiva que fomentaba su presencia en muchos puntos de distribución, el editor realizaba una gran impresión que reducía los costes de producción. En la actualidad, la impresión es mínima lo que aumenta los costes y reduce los beneficios del editor, provocando que los beneficios por libro sean escuetos pese a no intervenir ningún intermediario.

En cuarto lugar, el público sigue prefiriendo autores foráneos a los autóctonos. En la lista de los diez títulos más vendidos de 2016 elaborada por las librerías Cyberdark y Gigamesh no aparece ningún autor español. Brandon Sanderson, Andrzej Sapkowski, Cixin Liu y George R.R. Martin copan los primeros puestos y no dejan lugar a los escritores españoles.

En quinto lugar, la presencia del autor en Ferias y Convenciones es fundamental para la promoción de ventas. Conocer al autor es muy interesante para los lectores y su presencia en Ferias incrementa las ventas editoriales. El autor actúa como un elemento fundamental de marketing editorial. No compras el libro, compras al autor.