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Una visita a la casa de Plutarco Andújar en Loma de Cabrera nos introduce a un universo de arte e historia que la gente espontáneamente ha decidido denominar como “museo”.

 

La casa fue  construida en el 1946, encargada por su papá a un maestro constructor de La Vega. De su papá que era comerciante, heredaron parte de sus dones: Juan María Andújar  padre pintaba, tocaba, cantaba.

Los hermanos Andújar,  entre los que estaba uno de los grandes maestros de la pintura dominicana, Plutarco Andújar, aunque nacieron en Montecristi, se constituyeron con su arte en parte fundamental de la cultura en Loma de Cabrera. Ciudad de artistas y pintores que tienen todavía mucho que contar y que dar al país.

Joel Gonell, uno de los artistas contemporáneos más reconocidos de estos lares, explica que la presencia de esta familia y de esta casa influenció a muchos jóvenes de la zona, entre los que se cuenta y suma a Joaquín Rosario y a al más pequeño en la línea de sangre y de prodigioso talento, Juan Andújar.

La historia nos la van contando a la par, Joel y Diógenes Andújar, el hermano de Plutarco que fue juez de paz, es poeta, pintor, mercader de obras ya que en su época en la capital fue la mano derecha de su hermano, a quien le gustaba pintar pero no le gustaba recibir a admiradores ni a compradores.

Cuando vivió en la capital, su hermano Plutarco se mudó en Estudios El Conde, ahí pintaba, en su mayoría flores… “Sus compañeros pintores le pusieron Juan Capullo”, nos cuenta lleno de risa, Diógenes.

Luego nos cuenta que Plutarco se compró una casa en Boca Chica, desde donde veía además del Mar a las mujeres morenas que salían a buscar el sustento de su familia con la venta de frutas colocadas en la cabeza.

“Él le tomaba fotos por la mañana y luego se pasaba el día entero pintando. Le gustó tanto el mar que se convirtió en pintor de las más bellas marinas y las más hermosas fruteras”.

Diógenes nos va haciendo un recorrido por la casa. Nos enseña las habitaciones, la cocina. En cada espacio de este exuda el arte. Los cuadros están en las paredes, los detalles delicados en mesitas de caoba bien torneadas que resisten el paso del tiempo cargando y mostrando en fotos a quienes llenaron de vida y risa esos pasillos, a los que fueron antes los habitantes de esta casa.

“No le gustaba que lo retrataran… Una vez fueron Yaqui Núñez del Risco y Freddy Beras Goico que querían unos cuadros y le soltó un perro negro grande que tenían. Era un perro alemán”, yo tuve que salir para atenderlos, pero ellos decidieron irse, nos cuenta Diógenes.

Y, en cierta forma tienen razón.  El Museo de Loma se ha formado sin necesidad  de un curador. El propio paso del tiempo y el valor de cada objeto que la conforma demuestra por qué algunos  objetos y muebles dependiendo del espacio en que se exhiban pueden ser considerados como obras de arte.

Al entrar en esta casa o Museo de Loma de Cabrera se siente el paso del tiempo, con el normal ocaso que va dejando en las paredes, el piso, los muebles y las fotos -la mayoría de gente que ya no está de este lado de la vida.

Pero también se notan los valores y costumbres de los que estuvieron antes y los níveles de reverencia de los que quedan.

El arte de los Andújar se exhuma por todas partes en esta casa. Desde las primeras sillas del matrimonio de los padres que se conservan erguidos hasta la primera marina de Plutarco, que valiendo tanto los hermanos no la han querido vender.

También está el retrato de la abuela Faustina Cabreja Vda. Andújar, realizado por Juan Andújar con apenas 16 años y ninguna preparación académica “sólo me gustaba observar” y el fruto de su observación está colgado en las paredes. Y algunos de otros hijos de la casa como Joel Gonell.

Su cuidador puede hablar como nadie de estos tesoros y de su hermano Plutarco. Nos recuerda el gran apoyo que le dio don Alejandro  Grullón a su hermano, y se muestra agradecido de cada reconocimiento que se le ha hecho a su familia a través de su hermano y nos habla de Papito, el músico, director de la Academia de Loma de Cabrera. “Nosotros todos hacemos algo relacionado con el arte. Aunque yo estudie y brego con números, mi pasión es la poesía, siempre estoy escribiendo”.

José Arquimedes, Papito, director de la Academia de música de Loma de Cabrera, eosl papá de Juancito, como le dicen al joven pintor Juan Andújar, es padre también de una gran legión de músicos, incluyendo los pintores, que todos estudiaron música y pintura. Por eso, le llamamos la generación de pintores-músicos y cantores que ha dado Loma de Cabrera, cuya impronta tendrá que estudiarse además de lo visual, en la sonoridad o el silencio que reflejan sus creaciones…

Cuando uno entra a la Casa de los Ándujar, es como entrar a un pasadizo que te viaja en el tiempo, pero cuando sales, con la plenitud de haber vivido algo especial, entiendes mejor que los Ándujar escribieron el futuro de sus hijos en el presente que vivieron y en el ambiente en que los formaron.

Marivell Contreras (texto y fotos)

Agradecimiento especial al artista plástico Joel Gonell por servirme de guía.

Galería de fotos:

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3 Responses

  1. leopoldo hellwig

    una casa amistosa con una gente bien y generosa era un placer quando estaba viviendo en loma de Cabrera saludar y visitar la casa

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  2. Manuel queliz

    Mi saludo y reconocimiento a la familia Andujar,de Loma de Cabrera

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  3. Rubi Garcia (rubisito)

    Recuerdos lindos recuerdos de ESA marabillosa familia de mis Dias en loma.

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