¡Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa!… Les quitamos responsabilidad a nuestros hijos y luego nos quejamos de que no tienen disciplina ni responsabilidad.

Segurito, que antes de traer el perro a la casa, le dijiste a tus hijos que ellos tenían que ser responsables y ocuparse de sus necesidades. Por supuesto, ellos, respondieron al unísono: ¡Siiiiiiiiiii, mami!

Por fin, el día, tan esperado. Llega el perrito a casa. Todo es felicidad y algarabía. Al principio, puede que hasta tus hijos hayan cumplido con su responsabilidad, sin embargo, poco a poco, como suele suceder con las mayoría de las responsabilidades de la casa, que les asignas terminas por hacerlas tú.

La clave siempre vendrá de una sola palabra: ¡Constancia!

Para ser disciplinados y responsables, necesitamos ser constante. El problema mayor, no es que te quedes con todas sus responsabilidades, estas siempre agotada, ni tan siquiera, que tus hijos pocas veces te hacen caso… ¡Es que le afecta en todo lo que hacen y cómo se conducirán en el futuro!

Esperarán siempre que otros les ayuden o que hagan las cosas por ellos, convirtiéndolos en personas dependientes y sin autonomía. No asumirán responsabilidad, de sus decisiones y actuaciones, echando siempre la culpa a otros de las consecuencias… ¡Si el perro se hizo pis en casa, es porque mami no lo bajó!

¡Así mismito, seguirán cuando por fin, se conviertan en adultos!

Así, que aunque en este momento, te estés volviendo loca con el bello cachorrito, piensa que es una excelente oportunidad, para que por fin empieces a poner en orden la casa.

Para empezar, tienes que hacer un horario en una cartulina. Pones los días de la semana, para distribuir las tareas y responsabilidades que les tocan a cada uno de los miembros de la familia, incluyendo el cuidado del perro.

La regla dorada: “Si no lo hacen, no lo hagas tú y que reciban las consecuencias de su irresponsabilidad”

Si no bajaste el perro y se hizo pis en casa: “A limpiar el desastre”. Si no te hace caso, es muy fácil que cedan: “Cero videojuegos hasta que hayas cumplido con tu responsabilidad” (o cualquier otra actividad recreativa que les guste o estén haciendo en ese momento).

Poco a poco, irás observando que cada vez tienes que recordarles menos las cosas y se empiezan a hacer responsables, de todas sus pertenencias y acciones.

La responsabilidad y la disciplina es uno de los mejores regalos que le podemos dar a nuestros hijos. Son pilares esenciales del éxito. Si se los entregas desde pequeñitos, les acompañará toda la vida.

 

 

Sobre El Autor

Pilar Aristy Capitán
Editora de Vida y Tecnología

Psicóloga Clínica con Diplomado en Evaluaciones Psicológicas Técnico en Cinematografía. Experiencia en producción y presentadora de TV

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.