La experiencia es un grado, José Carlos Molina volvió a demostrar la validez de esta frase en el concierto de los incombustibles Ñu que tuvimos el placer de disfrutar durante las Fiestas de San Lorenzo en el barrio de Lavapies en Madrid. Más de cuarenta años de experiencia sobre las tablas, catorce albumes de estudio, tres albumes grabados en directo e infinitos conciertos hacen de Ñu uno de los grupos más prolíficos del rock español. Se les ha acusado de estar encasillados en un estilo de rock anclado en el pasado y de repetir una y otra vez el mismo estilo, palabras necias de todo aquel que no ha vivido la fuerza de su directo, el fuego que irradia José Carlos Molina y el amor del público hacia la banda. 

El grupo nace de una banda anterior llamada Fresa fundado en 1972 y que posteriormente cambiaría su nombre por Ñu. En esta primigenia formación estaban José Carlos Molina y Rosendo Mercado que abandonaría la banda para formar la mítica formación Leño. De esta manera, Molina pasaría a ser el líder indiscutible de la banda y su caracter e intereses se transmitaría directamente a la banda. Ñu bebe directamente de la influencia de Ian Anderson y sus Jethro Tull, el sonido y la imagen de la banda recuerda al de los creadores de Aqualung. Los que se acerquen ahora a la banda descubrirán como su sonido a influído en nuevas bandas de folk metal, especialmente en Mago de Oz.

Molina

 

En Madrid, disfrutamos de un gran directo de la banda. Nos ofrecieron sus temas más conocidos “El flautista”, “La bailarina”, “Fuego”, “Una copa por un viejo amigo” o “La granja del loco” que fueron coreadas y disfrutadas por todo el público. Un público que abarcaba todas las edades, desde viejos rockeros a jóvenes que, sin duda, habrían escuchado los discos de sus padres. El fuego de Ñu sigue encendido y que sea por muchos años.

 

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