Ajajajaja, es curioso que la mayoría de nosotros, respondemos más o menos lo mismo a esta pregunta: ¿Cómo estás?…. ¡Muy bien, gracias!

Proseguimos a continuar conversando o a nuestro ritual de cada día. Lo cierto es que respondemos automáticamente. Y es que las presiones del día a día y las obligaciones, no nos da tiempo en reparar en una pregunta “tan simplona y corriente”…. ¡Para eso tenemos el piloto automático!

Sin embargo, no reparamos que la pregunta deberíamos hacérnosla todos los días, ya que es vital para cada ser humano estar bien, tanto física como emocionalmente, para ser feliz y vivir en armonía.

Empieza con cosas tan simples, como empezar a sonreír menos, cansancio…. ¡Pero se lo achacamos a que tenemos muchas cosas encima!

En serio, hay indicadores tantos físicos como emocionales que nos indican que no estamos bien y es hora de hacer un alto en el camino y preguntarnos si estamos bien.

Algunas señales como:

  • Ansiedad e insomnio. Es una de las formas que nuestro cuerpo nos alerta que algo no está marchando bien y aunque no queramos enfrentarlo o pretendamos esconderlo, es la alarma que nos indica que continuará o aumentará al menos que no nos pongamos cara a cara con nuestros fantasmas. La medicación solo quita los síntomas por momento, adormece el problema, pero nunca podrá resolverlos, al menos que no lo enfrentemos.,
  • Falta de apetito o compulsión por la comida. La tensión se vuelve tan fuerte que se nos cierra el estómago y se nos hace imposible comer. Lo irónico, es que sin alimento nos sentimos más débiles y sin la energía necesaria para enfrentar y analizar lo que está pasando.

A otros, la ansiedad nos coge por comer compulsivamente, una forma habitual, pero tóxica para enmascarar la ansiedad… ¡De nuevo evasión para no enfrentar la situación!

  • Descuido en nuestro aspecto personal. Si antes, sentías ganas de pararte frente al espejo y arreglarte. De pronto se vuelve una mera obligación. Si pudieras evitarlo con gusto lo harías.
  • Desgano, falta de inspiración, energía y emprendimiento. Posiblemente sigues cumpliendo con todas las tareas del diario vivir o empiezas a dejar tareas incompletas. Tu rendimiento es mediocre, sin importar que tengas las herramientas para la excelencia…. ¡Y es que ya nada parece inspirarte, alegrarte ni motivarte!
  • Rechazar actividades que te gustan y complementan. Algunos nos gustan las artes a otros el deporte… Son actividades recreativas y de salud, que nos ayudan a segregar esas hormonas que dan la sensación de bienestar.
  • Sensación de inestabilidad, inseguridad, desamparo y poca valía. Estas sensaciones nos invalidan y no nos permiten la conciencia de nuestras habilidades y herramientas que tenemos a la mano, para tomar las riendas de nuestra vida y ser felices.

Yessssss, por momentos parece mucho más fácil, desasociarnos de nosotros mismo, darle la espalda y esconder  esas emociones, que duelen demasiado como para sacarlas a flote.

El mejor recurso parece embargarnos en alguna actividad que nos permita olvidar, con la esperanza de que se disuelvan con el tiempo… ¡Pero no es lo que sucederá!

Es hora que te permitas sentir todo lo que está dentro, por más doloroso que sea. Hacer contacto contigo mismo. Evaluar y descubrir aquello que te tiene paralizado o estancado. Asumir tu propia responsabilidad y asertivo con los cambios que debes hacer para conseguir tu estabilidad emocional.

La solución siempre está en tus manos. Nadie es responsable de tu bienestar. El cambio es importante, tanto a lo interno como nuestro exterior… Shhhhh, entre nos, el interno siempre cambia nuestro exterior. Son nuestros hábitos y conductas tóxicas, que nos conducen a caminar en círculos y atraer las mismas situaciones tóxicas.

Siempre hay una oportunidad, mientras estamos vivos para renacer y encontrar la paz. No nos demos por vencidos, sin importar las veces que caigamos. Son seres maravillosos, merecedores de la felicidad. Adelante, creemos en ti.

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