delia_blanco
Leímos  a Leonardo Padura por  primera vez  en francés, gracias a la editora parisina Anne Marie Métailíe. Me apasioné sin vacilar, me encantaron los  ambientes, estaba  frente a una escritura con olor a barrio nocturno, barrio de la gente, vapores de acantarillas, con humo de tabaco recalentado.
Sentí que con este  autor estaba en la Cuba de verdad, de los setenta ochenta, noventa, la Cuba de ayer, y de hoy, sin envolturas ideológicas, sí compromisos correctos…
Con su mirada astuta hacia la sociedad, Padura, saca  personajes de traje picaresco, son salvavidas existenciales en un mar de muchas olas peligrosas, pero viven, y sobreviven, sin perder su encanto y gracia, por eso conmueven, porque cargados  de humor  y vida.
Nos ofrece en su tetralogia  habanera, un delicioso  personaje, el comisario Mario Conde que le permite  construír sus novelas con el rítmo y la trama de los clásicos policíacos  y si muchos dicen que se dejó seducir por Daniel Chavarria, confesado autor  policíaco, Padura  no se confiesa en el género pero sabe utilizar su armazón  para  fundar una  innovadora arquitectura  novelística. Aplica en su obra el recurso sicológico de Simenón, es decir que es frente a cada situación encontrada e investigada que vamos descubriendo la grandeza  y las debilidades, cuándo no los crímenes morales y éticos de los  protagonistas. Maravillosas encuestas que nos permiten penetrar las vidas de los funks, los frikis, los rastas, los homosexuales de la Habana, enfrentados al sistema  y victimados. Pero, dónde no…
La fuerza de la obra de Padura, está en su libertad natural, no se marginaliza, se mantiene en Cuba, en su barrio  de Mantilla, en short y chancletas, sin vociferar  odios, sin alardar mercados de visas….
Este doctor  de letras hispanoamericanas de la Universidad de la Habana, sabe escribir  y escribe  con gusto  y eficiencia, con seriedad  y estudios, con investigación  y gracia, con duende  y responsabilidad, por eso se puede meter muy adentro de sus temas como lo  hizo con la novela… El Hombre  que amaba a
los perros… inspirada en Ramón Mercader, asesino de Trotsky y a  través de esa historia  tendremos una crítica al estalinismo… y como no a los años sovietizantes del castrismo…. por  decirlo de laguna manera….
Pero en  tela de fondo los cuestionamientos de conciencia…. en ambientes que Padura  sabe trazar.
Enfin,  no se  lo  pierdan estaré  firmando y teniendo encuentros con los lectores el 22 de abril en la Feria, busquen el programa y enterense…..no se lo pierdan tenerlo es un regalo, y acuérdense de mí será Nobel… Lean tambien Herejes, donde el autor intenta  un guiño  barroco, gracias a un cuadro de  Rembrandt, llevandonos del siglo 17 en Amaterdam a otros   mundos, recurso carpentierano llevado con excelencia.,

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